En Tucumán los árboles no mueren de pie. Al contrario, sobran vivencias en las cuales ellos acaban encima de autos que se hacen añicos o cortando el paso en alguna vereda o calle transitada. Tras las fuertes ráfagas de viento que sacudieron a la provincia el fin de semana (el Servicio Meteorológico Nacional había anticipado alerta amarilla) nuestra caótica relación con el arbolado urbano salió a relucir una vez más.
Para recapitular: durante el domingo Defensa Civil recibió más de 20 denuncias sobre ejemplares caídos en Tafí Viejo, Alberdi, Chicligasta, Cruz Alta, Río Chico, San Miguel de Tucumán y Yerba Buena. En esta última locación (sobre avenida Aconquija al 200), dos vehículos quedaron atrapados debajo de un jacarandá que se desprendió de cuajo. Por fortuna, ninguno de sus pasajeros sufrió heridas de gravedad.
Después de los fuertes vientos llegó un poco de alivio: así estará hoy el clima en TucumánCuando ocurren este tipo de accidentes, la gente suele reclamar por mayores tareas de mantenimiento. Sin embargo, la problemática no resulta fácil de resolver. “Uno de los hechos que más repercuten en contra es que estamos sometidos al pasado. Antes, el criterio empleado para elegir qué se plantaría era poco adecuado. La decisión pasaba básicamente por una cuestión de disponibilidad de ejemplares y de su rápido crecimiento. En todo el NOA este patrón se repite y conlleva a que -en la actualidad- tengamos una porción considerable de árboles (que rondan entre los 80 y 100 años) a los cuales prestar atención debido a estas características”, comenta Pablo Quiroga, director de Medioambiente de la Ciudad Jardín.
De esa falta de visión derivan, por ejemplo, los enormes palos borrachos que acaparan el lugar del peatón, las plantas con frutos pesados que pueden lastimarnos al desprenderse o las resbalosas moreras.
Además, según detalla el funcionario, gestionar nuestro “patrimonio” arbóreo implica contemplar decenas de factores secundarios. “En ocasiones, su preservación queda trunca porque se requiere priorizar ciertas acciones a favor de la calidad de vida de los ciudadanos. Por nombrar algunos escenarios frecuentes, los árboles reciben el impacto de la creación de salidas de efluentes de lluvia, de los trabajos de mantenimiento en los cables de media tensión y de las excavaciones que se hacen para renovar los tendidos de gas, agua u otros servicios”, explica.
Vientos de hasta 70 km/h sorprendieron a TucumánAvances
En 2013, Yerba Buena fue uno de los primeros municipios argentinos en elaborar un relevamiento exhaustivo sobre su arbolado urbano. Bajo un plan integral de gestión, aquellos viejos registros fueron actualizados hace poco para incluir nuevas variables y evaluar el estado sanitario de cada árbol presente en la urbe.
“A diferencia de hace décadas atrás, hoy contamos con los conocimientos técnicos y el equipamiento necesario para disminuir los riesgos de que un árbol se desprenda de raíz o genere daños. Para erradicar dichos temores o desenlaces trágicos es fundamental empezar a reemplazar los árboles en mal estado por otros de especies nuevas que se adapten mejor al clima y las condiciones del suelo tucumano”, indica Quiroga.
En esta lista figuran los lapachos (al ser nativos) y los fresnos por su correcto desarrollo sin convertirse en invasores. “Hay ciudadanos que sugieren plantar especies autóctonas (como el mato, arrayán o chal-chal) para rescatar o visibilizar la flora propia. La idea parece maravillosa, pero hay barreras que nos detienen porque la provincia no cuenta con viveros en los que comprar unidades de gran porte de esas especies. Por otra parte, no son árboles que históricamente se hayan usado en el arbolado urbano y, por lo tanto, desconocemos su reacción ante una poda formativa”, agrega.
Tucumán sigue bajo alerta amarilla por fuertes vientosSobre el tema, vale la pena recordar también que -desde 2018- existe una ordenanza municipal que prohibe la plantación en la vía pública o tejido urbano de álamos, eucaliptos y grevilleas debido a su desarrollo desmedido. En otras provincias, profesionales botánicos sugieren además evitar los plátanos de sombra al incrementar las alergias en personas sensibilizadas.
Los malos de la película
Para la bióloga Jimena Novaresio uno de las causas que impiden llegar a soluciones efectivas son las miradas demonizadoras sobre los árboles y sus ciclos de vida. “Los ejemplares viejos suelen asociarse a la noción de algo riesgoso cuando, en realidad, existen un montón de árboles que en su juventud sufren de desprendimientos. Esto es normal en el desarrollo de algunas especies”, destaca.
En busca de prevenir episodios de grandes destrozos o muertes, la docente hace hincapié en la necesidad de que los municipios hagan mejores estudios de campo. “Plantar árboles no es solamente invertir en tierra y mano de obra. La forestación requiere de un conjunto de medidas previas y posteriores que toman incluso años. Una gran falencia en la Capital y varias localidades del interior pasa por la falta de preparación del sustrato y la carencia de controles que midan su pH o niveles de nutrientes”, acota.
Denuncias por árboles en mal estado, ¿cómo efectuarlas?
De encontrarnos con algún árbol que, por su estado de deterioro o ante cierto hecho puntual, pueda llegar a causar incidentes debemos comunicarnos con la Dirección Provincial de Defensa Civil. El área cuenta con una línea gratuita de emergencias cuyo número es 103.
En San Miguel de Tucumán, la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad posee una guardia (está activa las 24 horas) para responder a este tipo de alertas. Su número es 381-4224073.
Para los residentes de Yerba Buena, la Municipalidad de la Ciudad jardín cuenta con un área de Atención al Vecino desde la cual se gestionan los reclamos por podas u otros asuntos relacionados con el estado de la urbe. Es posible enviar cada pedido a través de la página www.yerbabuena.gob.ar o mediante la app gratuita “Yerba Buena Digital” (válida para celulares con sistemas iOS y Android). También está la opción de comunicarse al teléfono 381-4533636.